jueves, 25 de diciembre de 2008

Caos - Bruno Henríquez


Aleteó la mariposa monarca en una selva mexicana y el tifón causó estragos en Nueva Zelandia. No, no puede ser tan fácil, pensó mientras volvía a introducir las variables en la computadora. Manejó los iconos, tomó información en tiempo real. Allí estaba otra vez el gran atractor, la ley, la cuerda que enlazaba los sucesos a través del caos de lo real.
Se definió a sí mismo en la consola y se sopló la nariz, eso bastó para que Boris Yeltsin se torciera un tobillo en el Kremlin y se ahogara un bañista en las Bahamas. Bostezó y mil peruanos se salvaron de morir de la malaria.
Todo estaba ahí reflejado en la máquina y confirmado por las noticias en Internet.
Con paciencia y un programa adecuado podía lograr lo que quisiera.
Programó: Salud, dinero, larga vida, para lograrlo en algún lugar de Europa una persona debía saltar de la cornisa de un edificio en llamas antes de dos horas.
¿Que alguien muriera para que él cumpliera un deseo? Era cruel.
Se levantó, tomó café, dio vueltas por la habitación, en la pantalla los iconos saltaban se mezclaban y enlazaban nuevas vías en los ocultos y caóticos caminos del destino.
Pasaron las dos horas y no hizo nada por causar o evitar el salto del problema.
El icono salud brillo, señaló un enlace entre él y Pekín.
En Tien An Men estallaron los fuegos de artificio, volaron espantadas las palomas que engendraron tormentas en Brasil, la caída de la bolsa en New York y un apagón en La Habana que le borró irremediablemente su programa.

2 comentarios:

Nanim dijo...

Justamente hace unos días volví a ver la película "Efecto Mariposa" que bien trata esta teoría. Ciertamente, todo es causa y efecto y se multipleca pero conocer las vinculaciones infinitas no es posible y aún así, en forma constante y cotidiana, hacemos esos enlaces para comprender nuestars circunstancias o ejecutar nuestros "planes".

Florieclipse dijo...

La teoría del caos es interesante, pero es más interesante el caos de la teoría. Me encantó el cuento, Bruno. Ahora mismo iré a bailar una polka en la cochera y eso generará una corriente en chorro que terminará por apagar los incendios de Australia.