viernes, 15 de agosto de 2008

Pulir flecos - Alejandro Carneiro


Mire, Jehová. Su trabajo de fin de carrera es realmente original. Crear universos lo han hecho muchos, pero introducir la idea de un pueblo elegido añade un factor interesante que no había visto hasta ahora. Desgraciadamente, no le puedo aprobar. Se extralimita en ambición, si me permite decirlo. El libre albedrío es un asunto de profesionales expertos y usted es incapaz de dominar todavía este concepto. Deja a sus principales criaturas demasiado autónomas y sin objetivos claros, excepto preceptos morales generales. Incluso su pueblo elegido acaba decepcionando cada dos por tres, incapaz de seguir las leyes que le otorga por mucho que le recrimine. Aunque al final se manifieste mediante una proyección física y se sacrifique personalmente por todas las faltas de sus criaturas (con un dramatismo un poco exagerado), no logra con su mensaje más que un éxito efímero que acaba en mayores complicaciones: divagan por otros caminos. Tampoco culmina su trabajo, parece inconcluso, anunciando siempre un Apocalipsis que no llega. Eso sí, se nota que se ha esforzado y es meritorio su deseo de originalidad. Así que pula los flecos que le digo y en septiembre le reviso de nuevo el trabajo.

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