jueves, 12 de noviembre de 2009

Peor el remedio que la enfermedad – Sergio Gaut vel Hartman


Sus padres lo habían llamado Jonas por Salk, el biólogo que desarrolló la primera vacuna eficaz contra la poliomelitis. Pero a él no le gustaban los médicos, no le gustaban hasta el punto de que prefería retorcerse de dolor antes de aceptar ir a un hospital o un consultorio. Su extremismo terminó siendo obsesivo y perverso, y durante su juventud se enroló en una suerte de militancia que elegía a los profesionales de la medicina como blanco de sus agresiones. Pero Jonas no era necio. Desconfiaba de los hombres que ponían en práctica los avances científicos, no de la ciencia en sí misma. Por ese motivo, a medida que fue envejeciendo, empezó a pensar cómo se las arreglaría para no morir de alguna estupidez, ya que su fuerza de voluntad no sería suficiente para evitar la enfermedad y el envejecimiento. Y la solución llegó de la mano de la informática. Adicto a las computadoras desde su aparición en el mercado, no tardó en advertir que, si lograba describir con precisión los síntomas de una dolencia, podía obtener una respuesta a cualquier pregunta utilizando Google. Así se curó de una laringitis, de una mastoiditis y de una endocarditis sin necesidad de visitar a un médico. Poco a poco se convirtió en un experto y no tardó en estar adecuadamente preparado para enfrentar a las amenazas mayores como el Parkinson, el Alzheimer, varios tipos de cáncer y la terrible Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob. No estaba equivocado. Fue resolviendo los problemas a medida que se presentaban, y al cumplir 70 años, Jonás pudo decir, orgulloso, que tenía una salud de hierro y que ninguna enfermedad podía matarlo, que todas aumentaban su fortaleza.
Murió de sobredosis informática el mismo día en que Google inauguró los buscadores de implante craneal.

1 comentario:

Salemo dijo...

Se suma un nuevo item a los ya conocidos "peligros de Internet".
Se necesitan más controles, es evidente;una Internet libre es perjudicial para la humanidad.Bien por China.