
- ¿Vienes del más allá? – pregunta él, masticando el pellejo seco del roedor.
-Déjate de tonteras, perro inútil. Estás muerto.
El tigre ruge y da el gran salto. Chocan los colmillos.
-Alto ahí –grita un hombre disparando al aire. En esta área no se permiten reyertas.
Ellos continúan, a pesar del miedo al trueno de metal. Pero el instinto de sobrevivencia es más poderoso. Los recuerdos son ráfagas: matanzas, desollamientos, trampas, destierros.
-Dicen que la sangre de humano es dulce – resopla el lobo.
- Probémosla, entonces –aceza el tigre, mirando al pobre infeliz que, por extraños motivos, ha marcado territorio antes de descargar todos los plomos, sin dar en el blanco ni una sola vez.
Tomado de http://lilielphick.blogspot.com/
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