lunes, 22 de abril de 2013

Las leyes de la física son también para el superhombre - Luis Benjamín Román Abram


Superhombre decidió que era necesaria una reflexión profunda acerca de su relación con la humanidad, tal vez sería mejor que ya no interviniese, tan solo coexistiera con ellos como uno más. Se alejó de la Fortaleza de la Soledad y se suspendió en la corona solar. Sintió que sus poderes físicos se fortificaron. Podía distinguir no solo a Polaris, sino hasta la radiación gamma de la más antigua estrella. Decidió poner a prueba su velocidad. Se dirigió al norte de la Vía Láctea. La rapidez que llevaba ya era próxima a los trescientos mil kilómetros por segundo. Los micros meteoritos se deshacían al tocarlo, su visión de rayos hacía estallar asteroides, no necesitaba contener la respiración. De pronto se sintió en paz, pero no sabía si su paroxismo había persistido minutos u horas. Decidió volver a su Metrópolis, con los que amaba. Cuando estuvo en la Espuela de Orión se percató que el Sol era una enana blanca y sombría, de la Tierra no había ni rastros y él era el ser más desolado del universo conocido.


Sobre el autor: Luis Benjamín Román Abram

1 comentario:

Gustavo Mansilla Perea dijo...

en la primera película, superman se enfrenta a un problema similar y lo resuelve regresando el tiempo volando alrrededor de la tierra ¿lo recuerdas? con ese antecedente creo que en la situación en que sr encuentra en tu relato, también podría revertir las layes de la física.