viernes, 28 de septiembre de 2012

La vida en el mundo moderno acarrea problemas nuevos - Daniel Frini


—Y bien, amigo. Hábleme de su problema.
Miré al psicólogo, con una mueca entre curiosa e interrogativa.
—¡Vamos! ¡Anímese! —insistió él.
—¡Guau! —dije yo. ¿Y qué otra cosa podría decir? Soy un perro marca perro, más vale pequeño y sin ningún atributo especial. Tuve la suerte de ser sacado de la calle por una solterona que me crió como a su hijo. Baño diario, peluquería los viernes. Pullover y gorra en los días de invierno. Cuando mi dueña notó mi primer comportamiento raro, inmediatamente recurrió a la psicología canina. Y acá estoy.
—Ajá —dijo él.
—Aúaúaú. Iúiúiuu —lloré, bajando la cabeza, con mi mejor voz de caniche.
—Bueeeeno —dijo él.
—¡GUAGRFGUAGUAARFGAGUAU! —le grité en la cara, adoptando la postura de un dóberman.
—Y qué más —insistió él, sin inmutarse.
—Guuuuuáu —musité, con el aplomó inglés de un yorkshire.
—Bien. Bien —dijo él.
Sin hablar, lo ataqué como un rottweiller.
—¡Serapio! —me llamó mi ama. Solté al médico y me refugié a sus pies.
—¿Y, doctor? —dijo ella.
—Curioso, señora —dijo él, acomodándose la ropa y levantando sus anteojos del piso —su perro tiene personalidades múltiples.

El autor: Daniel Frini

3 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Certera prosa.
Persevera.

Saludos.

gabrielabaade dijo...

Muy bueno, Daniel

Lucía dijo...

Sorpendente relato.Muy oportuno el título