martes, 13 de enero de 2009

Un pequeño cuento de ciencia ficción… - Jorge X. Antares


—Dios está con nosotros. Ésta es la prueba —dijo el general mientras veía sonriente y en directo el avance de su ejército por la pantalla que ocupaba toda la pared.
—Creo… creo que no está bien —comentó titubeante su segundo, un curtido soldado en mil batallas.
—¿Cómo dices? —exclamó furioso el Señor de la Guerra.
—Atacamos a mujeres y niños. No dejamos llegar ayuda humanitaria. No hay honor en ello.
—¿Mujeres y niños? Yo sólo veo sabandijas infrahumanas. Hay que atajarles como un cáncer. Impedir que se extiendan. Sin piedad. Sin titubeos.
—No podemos comportarnos así. Hace años, otros nos hicieron lo mismo y casi acabamos aniquilados. No podemos ser como esos. No podemos convertirnos en los demonios que nos masacraron.
—Me estás preocupando. No te creía tan… débil.
—Sabes que no lo soy. He luchado contigo y nos hemos salvado el trasero incontables veces. Pero esto,… esto no es una guerra, es un exterminio.
—Son ellos o nosotros. No podemos permitirnos otra opción. Y si te parece que no está bien, creo que es el momento de que abandones esta sala… y no vuelvas. No necesito lloronas a mi lado. Necesito soldados, soldados de verdad que estén a la altura.
El curtido militar miró a su superior como si fuera la primera vez. Habían estado juntos desde jóvenes, habían compartido bebida y burdeles, bodas y entierros, pero, ahora se daba cuenta, que era un extraño para él. 
Abandonó la sala dispuesto a dejar el cuerpo espacial. Esas pobres criaturas no se merecían su destino. Miró por la claraboya del crucero de combate. Un borbotón de luces caía sobre el planeta. Deseó no pertenecer a la raza insectoide y rezó a sus dioses. Rezó por que no pasase lo mismo en otras partes del universo… sin que nadie levantase un dedo por evitarlo. 

3 comentarios:

Salemo dijo...

Jorge: tenés evidentemente una frondosa imaginación. Esto es ficción de la más pura. Estoy seguro que una situación como esta nunca podría darse en ningún lugar del universo.Y en esta época menos todavía.
Salvo que seas amigo de alguien muy poderoso ¿No?

pato dijo...

Jorge, me quedé anonadada por la maestría con que dijiste todo... sin decir "nada".
Lamentablemente, la realidad se parece mucho a la ficción. Es hora de que la humanidad empiece a escribir otra historia. Ésta... ya la conocemos, y no nos gusta su final.
Te felicito por el relato.

Carlos de la Parra dijo...

Interesante como se kafkaniza el relato al final.