sábado, 9 de febrero de 2013

Alarmada – Lucila Adela Guzmán


El despertador sonó. “El espanta sueños” dio el acostumbrado timbrazo para despertar sólo algunas partes de mi cuerpo. Una voz parecida a la mía, dialogaba atascada en la protesta y me decía:
—Interrumpir en forma artificial el sueño debería ser considerado una violación a los derechos humanos… Tal vez todos los problemas de la humanidad se resolverían al abolir el desgarrador despertar que produce esta cosa. Pero es así, somos el único animal del planeta que tiene esta tortuosa manía”.
En el lapso transcurrido entre el abrupto chillido de la alarma y los destartalados movimientos que inventaba mi cuerpo para apagarla, perdía, siempre, los minutos necesarios para tomar tranquilamente el desayuno. Ese retraso en el que vivía se había incrustado en mí haciéndose costumbre, hasta que llegó aquél fatídico día… Las malas lenguas andan diciendo por ahí que yo he muerto
Ahora espero en el limbo, libre de alarmas, pero visceralmente alarmada por la posible sentencia... Es que me han dicho que el infierno es la eterna repetición de lo mas odiado. Y sé, que él, sonará puntual... cada diez minutos exactos...

Acerca de la autora:
Lucila Adela Guzmán

2 comentarios:

Cristian Cano dijo...

Qué buen texto, Lucila. Nunca le damos importancia a los estragos de esa abrupta corrupción del sueño.

lucila guzman dijo...

Gracias cristian! Hagamos una campaña!