domingo, 29 de diciembre de 2013

La locura - José Alfredo Padilla


¡Oh!… la locura. Divina facultad creadora que inspira al hombre guiando sus actos. La conocí una fría mañana cuando abordé el tren que iba a Manhattan. Cuando la vi quedé deslumbrado. Tenía largo su pelo y hermosos ojazos claros. No miento, me enamoré de ella a primera vista. Sin tiempo que perder, alquilé el apartamento más costoso de la Quinta Avenida; ella lo merece todo. En un principio acoplarnos a la buena convivencia no fue del todo fácil, por la incompatibilidad de nuestros caracteres. Si yo la ignoraba mientras ella hablaba se molestaba, daba puños en la mesa, gritaba, maldecía y sacudiéndome por los hombros me decía. “No seas idiota, se tú mismo, no pretendas ser reflejo de los demás como un espejo”. Mi locura, siempre ha tenido un alto nivel de independencia. No se comporta según las normas de pensamiento y acciones de los demás. Luego de un tiempo confié ciegamente en ella y no tuve otro remedio que someterme a sus criterios. Con el paso de los años logramos compenetrarnos. Pensándolo bien, las personas necesitan un poco de locura o de otro modo nunca aprenderán a liberarse. Ahora, cuando vamos la mesa, presta atención siguiendo las reglas de etiqueta, acomoda bien sus piernas; como toda distinguida dama lo haría. Somos felices, discutimos muy poco salvo cuando nos sentamos a escribir algún un microcuento. Siempre quiere ser ella la que escriba, la línea final.

Acerca del autor:
José Alfredo Padilla

3 comentarios:

carmen lamourt troche dijo...

todos necesitamos esa locura que nos hace ver que no todo tiene que llevar una regla definida por nosotros y que no siempre lo q nosotros queremos es lo q ha de ser

carmen lamourt troche dijo...

no todo es fácil en la vida, siempre necesitamos esa locura que nos hace ver que no todo se tiene que regir a base de lo q los demás esperan de nosotros sino que debemos ser quienes somos, libres de influencias para ser felices

alfredo juan dijo...

gracias CARMEN