viernes, 20 de septiembre de 2013

Comerciando - Sergio Gaut vel Hartman & María Ester Correa Dutari


—El ascensor es muy grande —dijo el niño. Tal vez vivía en una finca de las afueras, o directamente en un pequeño pueblo del interior y era su primera vez en la ciudad.
—¿Grandes? —El hombre no estaba interesado en la conversación. Había robado el niño para vender sus órganos en el mercado negro y lo único que le importaba era encontrarse de inmediato con el comprador y cobrar buen dinero por la mejor mercadería.
—Y difícil de escapar de él —insistió el niño mirándolo con picardía.
—¡Silencio! —El secuestrador observó nervioso el reloj—. Nos esperan a las ocho en punto, en el último piso.
—¿Adónde me lleva señor?
El ascensor se detuvo bruscamente. El hombre tocó varios botones, pero las puertas no se abrieron. —¡Maldición! No llegaremos a tiempo. —El niño observó extrañado al secuestrador que machacaba los controles para continuar—. ¿Que está pasando?
—¿Usted está seguro de saber adónde vamos? —La voz del niño sonaba extrañamente tranquila y metálica. El hombre, fuera de sí, se lanzó sobre el pequeño para hacerlo callar, pero ese fue el momento elegido por ascensor para estremecerse; se encendieron y apagaron las luces y se puso en movimiento tan imprevistamente como se había detenido. Luego se percibió una abrupta frenada y la caja golpeó con fuerza contra uno de los costados. Un sonido agudo atravesó el metal, enloqueciendo al hombre que, mareado, cayó al piso.
—Muy buen trabajo —dijo el jefe del operativo cuando se abrieron las puertas del ascensor—, al fin pudimos atrapar al cazador de órganos. Ahora retiren al prototipo del niño robot y métanlo con cuidado en su caja.

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1 comentario:

Carlos de la Parra dijo...

FELICIDADES.
No sólo por el gran relato con final feliz, sino por el curso que aquí le imparten a las autoridades acerca de actuar con eficiencia.
Les pido a éstos funcionarios por éste medio que eleven su grado de profesionalismo y compasión hacia las víctimas del crimen.
El karma existe. Vive dentro de sus conciencias y por atrofiadas que estén, les pedirán cuentas.
Avancen en la evolución.
¿Para que se quieren quedar de gorilas?