viernes, 31 de agosto de 2012

Una terrible decepción – Javier López


Una terrible decepción

Fue un instante mágico. No podía imaginar que en un mundo con el grado de desmitificación actual (al que llegué, ya no recuerdo cómo ni cuándo — por la niebla del tiempo—, siendo un tritón, que se transformó en hombre porque estaba perdiendo credibilidad), pudiera leer un reclamo como ese: “Sirenas, 182,75 € x pieza”, anunciaba una octavilla de publicidad de una pescadería junto con otra serie de pescados y mariscos.
¿De veras iba a tener una compañera después de centurias sin saber lo que era acariciar el tacto suave de una piel y la exquisita delicadeza de unas escamas húmedas? Leí la dirección del anuncio. No era lejos, así que me personé en el negocio en pocos minutos.
—Quiero una sirena —dije, sin haber dado los buenos días siquiera al tendero, absorto en mis pensamientos, visualizando el instante en que aquel hombre me mostrara las bellezas mitológicas entre las que yo podría elegir a mi compañera.
—Naturalmente, señor. A ese lado —se apresuró a decir, señalando hacia otra parte del local.
En ese momento sentí como si se clavaran en mi corazón infinidad de pequeñas agujas, cada una de las cuáles hacía el daño propio y contribuía al colectivo. El pescadero acababa de desmoronar todas mis ilusiones, indicándome el arcón de los productos congelados.

Sobre el autor: Javier López

1 comentario:

carlos de la parra dijo...

Hay que buscar mujer amigo.
No vaya ésto a terminar en el derrotero maniaco que anuncia por el cual vemos al protagonista arrancando las bragas a las pescadas.