domingo, 9 de junio de 2013

Impulso - Sergio Gaut Vel Hartman & Raquel Sequeiro


Huyo sin saber por qué. Sólo sé que si me capturan seré devorado por los señores del castillo en el que el festín nunca termina. Y digo que no sé por qué trato de poner distancia con mis perseguidores, habida cuenta que nada existe fuera del festín que los señores del castillo celebran donde existe el universo. Debía huir y lo hice, no porque tenga una razón, o porque la fuga posea un sentido. Aunque supiera que me asiste un motivo para evitar la captura o que poniendo distancia con el posible castigo lograré alguna forma de alivio, el resultado sería apenas un poco más tétrico que la realidad que me aguarda si penetro en el territorio controlado por los señores del castillo vecino. El mundo entero es una sucesión de territorios dominado por los señores desde sus castillos almenados y cada uno de nosotros es la presa que cazarán para llevar a la mesa. Ni siquiera el irresistible impulso de la fuga sirve para explicar mi vergüenza, mi definitiva desazón y mi patética existencia. Persigo una quimera. No puedo salir de este laberinto y pienso, sin embargo, con la carne maltrecha por las caídas sobre este páramo rocoso, que hay una salida que desconozco y recuerdo, lo suficiente terrible para que mis piernas se nieguen a ir, y prosigo de este modo de reino en reino, esclavo sin cadenas de mis miedos, de mis fantasmas. ¿Quién me persigue? ¿Los arqueros, desde arriba, los soldados con sus perros...? Oigo sus aullidos. ¿Crees que importa, cuando han caído todos y los imagino en sus vitrales expuestos como trofeos, en sus tableros de mármol pedazo a pedazo, acuchillados y enclavados por los señores feudales de este nuevo cosmos, tan ingente y hambriento era el otro como lo es este y este como lo es aquel y así sucesivamente en una secuencia sin fin? Este mundo se ha convertido en un caótico precipicio, pero ¿no merecemos salvarnos? Intento huir pese a todos sus esfuerzos por cazarnos miserablemente entre esta desolación de llanuras secas. Me impresiona la fuerza de cada sonido, el palpitar del corazón, los alaridos en mi cabeza. ¿Estoy solo? ¿Sólo oigo mi voz en el silencio? No aguantaré corriendo mucho tiempo y se acercan. Repito como un loco que siempre hay una salida y en eso se ha convertido mi mente, en un conjunto de sintagmas, de matemáticos pensamientos, de axiomas absurdos y me dirijo sin descanso, de este modo, ya, al único escondite que puede salvarme. Los surcos en el terreno se hacen profundos. El territorio de los faunos no es menos horrendo al adentrarme apartando las raíces, escupiendo la tierra que se desprende intentando tragarme, pero ya no los entiendo. No sé, lo reconozco, si estos otros dioses, que los primeros llaman indígenas, serán benévolos y hallaré descanso para mi quebrantado cuerpo, mi alma desfallecida, alimento para mi espíritu y el estómago vacío desde hace días innumerables. Me desgasto en una carrera sin fin, huyo de mi mismo, me traiciono. ¿Cuándo el mundo comenzó a ser este desierto inhóspito y terrible? Deseo encontrar sosiego para mi mente y entonces despierto empapado en un sudor frío. Estoy en mi alcoba. La sirvienta atenúa las heridas con una pócima diluida en aceite. Es esperanza, es el canto de un pájaro, es el poniente. Anhelo no despertar de este sueño en el que me he dormido, con su mano a poyada en el vientre del que sobresalen las tripas. Siento un dolor inmenso. Nos hemos perdido. Hemos perdido el valor y las fuerzas y se repiten las traiciones y corro y huyo y presiento la oscuridad de este sinsentido abúlico y demencial, trotando a lo largo de este nido de voluptuosas y carnívoras serpientes. Me vaticino este mismo futuro en el pasado, porque, pese a que no puedo, no debo o no quiero cambiar las leyes de este sistema asesino, no dejo de correr y adentrarme en el fondo, hasta el fondo de la tierra misma, enajenado y vacío: este es el nuevo universo y sus amos no nos darán tregua.

Acerca de los autores:  
Raquel Sequeiro
Sergio Gaut vel Hartman

1 comentario:

Maria Ester Correa dijo...

Muy bueno, excelente trama. Da gusto leer un cuento llevado con tanta maestria. Felicitaciones a los autores.