domingo, 31 de marzo de 2013

Zuary - Ana Mulet


Zuary se restriega los ojos, un rayo de sol que penetra inclinado entre las grietas de las paredes de paja de la cabaña, le da directamente en los ojos, así evita dormirse y escuchar a sus padres, cada día los oye gritar y luego su madre llora y llora, la pesca no está dando lo suficiente para comer y mucho menos para sacar algo extra por la venta de pescado en el pueblo, no hay nada que vender, las redes llegan vacías, en cuanto amanece hecha a correr entre las blancas dunas y se aleja todo lo que puede como un fugitivo, para no tener que volver a escuchar la retahíla de insultos y recriminaciones que salen de la boca de su padre, luego cuando él se calma y se va hacia el pueblo, su madre hipa, y se sorbe los mocos que son la bandera de la transitoria tregua de paz. Zuary regresa a la choza, su madre la agarra del brazo y se alejan con pesar en los ojos hacia las escarpadas rocas que rodean la zona norte de la isla, para recoger cualquier tipo de cangrejos o lapas con las que llenar la cada vez más escuálida olla. Un atún gigante asoma entre las olas del añil océano, en un esmerado intento parece querer atraer la atención de Zuary, aletea y salpica con miles de ráfagas de espuma, las rocas que aun conservan el lúgubre color de la noche en sus oquedades. Zuariy sobresaltada, cruza las dunas corriendo y agarra con impaciencia el viejo arpón abandonado entre los cocoteros, lo lanza con furia esperanzada, unos instantes para sospesar el tiro... un reflejo del sol sobre las olas, le devuelve su grito de victoria, vestido de espuma roja, burbujeando sobre las rocas.

Acerca de la autora:  Ana Mulet

1 comentario:

Maria Ester Correa dijo...

Muy bueno, excelente final.