martes, 22 de enero de 2013

Sumando mi autoestima – Alejandro Bentivoglio & Carlos Enrique Saldivar


Dentro de los números, no tengo mucha gravitación. Al menos no yo solo. Necesito de otros números para tener un valor que haga que la gente se fije en mí. Sé que no soy un cero, los cuatros y los cincos me lo dicen para consolarme. Pero ser cero no es problemático, el cero tiene un misterio a su alrededor que lo hace especial. En cambio, a mí nadie me nombra, nadie recuerda quién me creó. Intento descubrir qué número soy, desearía ser un siete, el número de la suerte, pero este se presenta ante mí y me dice, riendo, que nunca alcanzaré su precioso lugar. ¿Qué dígito seré? Espero no ser el número uno, un solitario egocéntrico que, en realidad, es bastante simple y aburrido. Tampoco quiero ser el dos, la cifra más sucia de todas, sin embargo vive contento y es fiel en sus relaciones. Podría ser un tres, aunque suele tener mala suerte en el amor; eso sí, le va bien en otros asuntos. El ocho, el dígito más matemático de todos, se me acerca y me dice que puede ayudarme con mi problema, aunque va a costarme. Le entrego todo lo que poseo y en un plazo muy breve me indica que soy el seis. ¡El número del diablo!, pienso. Me abandono al miedo y a la decepción durante un tiempo, sin embargo las cosas dan un enorme giro cuando el nueve se me acerca y me dice que me adora. Ahora estamos juntos y la pasamos muy bien. Y las personas se fijan siempre en nosotros, sobre todo al momento de realizar aquel hermoso acto llamado «sexo».


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2 comentarios:

maryjuly dijo...

Muy buen cuento, excelente trabajo, bien llevado, bien resuelto, deja una sonrisa al terminar de leer.

Nohe Onacram dijo...

Muy bueno atrapa desde el comienzo y te hace reír al final, muy creativo ahora no me son tan aburridos los números Jajaja