miércoles, 15 de agosto de 2012

La mascota - Joan Fontanillas Sánchez


Lo encontré escondido tras unos arbustos y, cuando vi sus ojillos negros, no pude resistirme a su encanto y opté por quedármelo pese a que se trataba de una especie en peligro de extinción. Lo llevé a mi casa y lo alimenté con las sobras del almuerzo. No estaba seguro de que fueran a gustarle, pero por cómo engullía cada bocado en el plato supe que había acertado con sus gustos. El pobre parecía haberlo pasado mal, estaba algo desnutrido y tenía mucha hambre.
Al día siguiente le enseñé el resto de la vivienda y me pareció que le gustaba estar allí. Poco a poco, fue aprendiendo algunas pautas de conducta y le enseñé cómo comportarse en mi casa. Pasado un tiempo, lo castré y, aunque durante un tiempo parecía guardarme un cierto rencor, luego se volvió más manso y cariñoso. Desde entonces, soy uno de los pocos vecinos que tiene un humano en su casa.
La gran mayoría fueron desintegrados durante la invasión del planeta.

Acerca del autor:
Joan Fontanillas Sánchez

2 comentarios:

Helena Bonals dijo...

Quin final més sorprenent!

Joan Fontanillas Sánchez dijo...

Gràcies. L'engany és un bon combustible per a la ficció literària.