viernes, 8 de junio de 2012

Asesinando blátidos - Rita Vicencio


Las cucarachas son los seres más resistentes del mundo, dicen; serán los únicos sobrevivientes de una guerra nuclear junto con "los mojados", dicen. Yo de esos bichos se poco, salvo que son cafés, les encanta el calor y la oscuridad y que a más de uno le ponen nervioso, además de crujir como galleta crocante cuando se aplasta su exoesqueleto. Se reproducen a una velocidad brutal, como cucarachas, y todas son iguales, como los hombres diría alguna.
Hoy las he estado observando mientras leía en un banco de terraza. Silenciosas, rastreras, precavidas; asomando de la coladera con precaución, lentamente. Más de 5 min. en la boca del desagüe. Mi paciencia ha sido mayor, leyendo con un ojo al blátido y otro al garabato.
Son asquerosas, sí, pero ese sonido crocante es tan gratificante. Mientras mayor la cuca más crocante el sonido, ¡como una deliciosa barra de granola al desgajarse! Y Mientras más grande es la cuca, mayor es el tiempo que tarda en morir mientras sus convulsas patas y antenas marcan un beat inaudible y desconocido.
Heme aquí, acechando a uno de esos insectos que se desgranan lentamente por las baldosas de la terraza, esperando que se aleje lo suficiente de su pertrecho. Desde aquí logro distinguir su oscuridad ocre que se desvanece en la negra oscuridad del desagüe. Y espero pacientemente, mientras observo a otra cuca que realiza su espasmódica danza junto con otras más, que lentamente han caído bajo mi suela. Hoy soy una asesina de cucarachas.


Tomado del blog: Con sabor a ajenjo
Rita Vicencio

1 comentario:

RECOMENZAR dijo...

muy bueno tu blog te felicito