sábado, 24 de septiembre de 2011

La imaginación al poder – Héctor Ranea


—¿Se da cuenta de lo que me pide?
—Sí; tengo que filmar una documental y elegí el tema de un poeta. Quiero saber qué le pasa a un poeta por la cabeza cuando escribe un poema.
—Eso es fácil, hombre. Ruido. Es difícil filmar eso.
—Lo dice con sarcasmo.
—Más o menos.
—¿Y qué si tengo la tecnología para entrar en su cerebro y filmar cómo se consume el azúcar en cada parte?
—Esa es buena. ¿Puede hacer eso? ¿Aunque no tome azúcar?
—Sigue sarcástico…
—Lo que sucede es que no creo que pueda. No debe haber parte del cerebro que no haga algo. Está la parte que debe reaccionar porque hay que mover algo. Está la parte que se mueve porque está escribiendo lo que dice pensar pero también la que piensa ¿por qué escribiré eso si no es lo que quiero escribir?
—Pero…
—Está la parte que quiere sacudirse del poema escrito o escribiéndose. ¿Es raro? No me interrumpa. Cuando eso pasa pierdo el poema y la realidad está interrumpiendo todo el tiempo.
—¿Y la inspiración?
—Eso. ¿Y la inspiración? Yo no sé lo que es eso. Sé lo que es sacudirse un poema ya escrito de encima porque sé que no escribí lo que tenía encima, dentro de mí, alrededor de mí.
—¿Lo que se imaginó?
—Lo que evoqué con la mente de aquello que imaginé pero fui incapaz de pasar al papel.
—¿Entonces por qué sigue?
— Porque estoy esperando que venga otra oleada de imaginación para poder lograrlo, aunque sepa que no lo lograré y así, como quien espera que el mar deje de hacer olas pero deseando que no lo haga.
—Sonríe. Pero no entiendo.
—Lo bueno de ser poeta —me dijo— es que uno sabe que no necesita entender todo.
Ahora me resigné a filmar qué hace el cerebro cuando uno contesta preguntas en un programa televisivo de preguntones y respondedores.

Héctor Ranea

4 comentarios:

fernando puga dijo...

"Lo bueno de ser poeta es que uno sabe que no necesita entender todo".
Grandiosa esta frase. Muchas gracias por semejante síntesis.

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Hasta yo, que de poeta no tengo nada, me sentí conmovido por esa línea; tal vez porque eso me permite una tibia reconciliación con mi incapacidad para entender a los poetas...

Javier López dijo...

Un cuento majestuoso, D. Héctor.
Felicidades.

Ogui dijo...

Gracias! En medio de un aguacero raro de la Patagonia en sequía, estos comentarios me honran...