jueves, 28 de julio de 2011

Feliz en tu día – Héctor Ranea


A la memoria del gran Macedonio Fernández

Quise ir a tu cumpleaños. Juro que sí. ¡Eso digo cuando me equivoco! Cuando no me equivoco ni yo sé cómo soy, porque siempre me equivoco. Una vez tomé el 127 para ir a Guardia Mitre, Estación Pacheco y el colectivero me dijo que no pasaba por ahí, entonces subí y por supuesto, me bajé cuando quería llegar pero era tan lejos que me olvidé adónde iba. Una señora me dio medio boleto para tomar el subte, cosa que hice y aparecí en el Hipódromo de San Isidro, pero justo cuando llegaban los caballos y me pasaron finito finito. El subte era incómodo porque uno tenía que cavarse el túnel, ¿no? Desde entonces vivo equivocándome pero con más método, sobre todo desde que no volví a Buenos Aires, que es un lío. Acá en la selva es más lindo. Llueve todo el día, no tengo que salir, así que no tomo más el bondi equivocado, aunque a veces pasa un interno de la 518 troncal de La Plata que me pregunta si quiero ir, ¡pero si será tarado! No sé las veces que le dije que sólo salgo para ir a algún lado donde me hagan la comida que necesito. Y siempre termino equivocándome. Decí que soy vegetariano, que si no, pensaría que me caen mal las papas fritas.
Y por eso, cuando la mongolfiera que iba para el lado de tu barrio me dijo que me tirara, me tiré, pero sin paracaídas y ella había calculado que sí lo tenía, confusiones aparte, caí fuera del área de influencia de tu cumpleaños, en una sastrería mortuoria que regentea un señor bastante interesante que me dio permiso para salir de noche si le traía un poco de panchos al vapor, cosa que hice y así me escapé, pero no fui para tu casa porque sé que no te gusta festejar los cumpleaños sola y estás medio medio, que en Uruguay es medio de champán y medio de vermú o algo así. Y para mí es muy dulce así que me pedí un campari con soda, milanesas con ensalada y fui a ver una película robada a la casa de un amigo a quien se la robaron, así que nos contamos la película más o menos como la recordamos. Mejor así y no recordarte tu cumpleaños, ¿no es cierto? La verdad que no sé. Porque me equivoco siempre.
Acerca de Héctor Ranea

1 comentario:

Antonio dijo...

Un verdadero cuento fantástico. Digno de Oggi.