miércoles, 19 de enero de 2011

Nochevieja - Javier López


Cuando subí al ascensor, la doble puerta corredera comenzó a cerrarse tras unos instantes. Pero, cuando faltaban unos centímetros para que una hoja alcanzara a la otra, se volvió a abrir. El detector de célula parecía haber captado a una persona que trataba de entrar, aunque yo no veía a nadie.
—Buenas noches —me dijo una voz incorpórea que me sorprendió.
—Esto... buenas noches. ¿Es usted el hombre invisible? —pregunté, sin saber muy bien lo que estaba diciendo.
—¡Cállese, idiota, que pueden escucharnos! —volvió a decir la misma voz.
Y ya no hablé más hasta que llegué a mi planta del hotel. El cuarto piso.
Antes de dormir pensé en lo que había ocurrido. Pero, analizando bien la situación, yo venía de tomar unas copas y era tarde. Quizá eso pudo confundir mis sentidos. Así que decidí que, definitivamente, lo que había ocurrido era producto de mi imaginación.
A la mañana siguiente salí de la habitación y volví a entrar en el mismo ascensor, para ir a la planta baja a tomar el desayuno. Cuando la puerta estaba a punto de cerrarse, de nuevo se volvió a abrir.
—Buenos días —escuché, y otra vez volví a no ver a nadie.
Esta vez no hice caso. Supuse que sería la resaca.
Tomé el desayuno y, cuando fui a pagar, el camarero me dijo:
—Ya está pagado. Invitó el caballero de la mesa junto a la ventana.
—Gracias, señor —comencé a decir, girándome hacia el lugar en el que teóricamente estaba el gentil desconocido.
Pero allí no había nadie. Me volví hacia el camarero, tratando de buscar una explicación. El camarero tampoco estaba, ni el bar, ni el hotel, ni yo mismo.
Despierto en mi habitación. Me duele la cabeza, siento náuseas. Vaya forma de recibir el nuevo año.

Sobre el autor: Javier López

10 comentarios:

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Hago un comentario rápido y me limito a decir que me encantó el cuento antes de que desaparezcan el comentario mismo y el resto del universo. Excelente, Javi.

Ogui dijo...

Javi. Aparte de que el cuento es excelente, quiero de eso que tomas para año nuevo. Al menos la receta. No sé si podría tomarla, pero promete tener mercado...

Javi dijo...

Excelente es recibir esos comentarios de vosotros. Un auténtico lujo.
Ogui, para fin de año tomé una pócima con burbujas mágicas. Mi abuela la tuvo hirviendo en un caldero durante más de veinte días, y reposándola otros tantos, hasta que pudo ponerse en el frigorífico. La fórmula creo que ya está escrita en su herencia.
Tengo amigos más pragmáticos y menos idealistas que me dicen que eso se compra en las tiendas y se llama champán, o cava. En realidad no creo que tenga nada que ver.

Hernán Dardes dijo...

Hola! soy nuevo en el espacio y como acostumbro a pagar cafes a desconocidos, pensé que tal vez el invisible del cuento era yo. Pero no puede ser porque le temo a los ascensores. Abrazos a todos, un placer andar por acá.

El Titán dijo...

muy muy bueno Javier...a mí una vez me paso eso y yo no siquiera había tomado...

Claudia Sánchez dijo...

¡Me encantó el cuento Javi! La mente borracha soñando con la resaca!
Saludos!

Javi dijo...

Me encanta que esta publicación haya servido de lugar de encuentro, y que todos hayamos disfrutado y comentado los cuentos de los demás.
Muchísimas gracias, Claudia.
Un beso!

Ogui dijo...

¿Hay que pagar un café por comentario? ¡Qué bueno! Convido. Acá va un feca, Javier...

Javi dijo...

Los cafés están pagados ya, Ogui. Acepto la siguiente ronda.
Pedí para Sergio, Hernán, Esteban, Claudia y para ti. Elegí la variedad Jamaica Blue. Espero que esté a vuestro gusto.
De veras, gracias a todos por pasar y comentar.

El Titán dijo...

Igual a mí, con una birrita, me dejas en el Nirvana que, curiosamente, está más cerca de lo que suponemos...