miércoles, 5 de enero de 2011

Circuito compasivo – Sergio Gaut vel Hartman


Cuando despertó, el 2011 todavía estaba allí. Y seguiría allí durante los siguientes 364 días, se lamentó; era un hombre frustrado, triste, negativo. Se volvió a dormir y tuvo un sueño profético: Hemingway, Monterroso y Chuang Tse discutían acerca de cuál era el cuento más breve que se hubiera escrito. La disputa fue subiendo de tono y los escritores llegaron a las manos y luego desenfundaron los cuchillos. El sueño se convirtió en pesadilla. Quiso despertarse y no pudo. Llegaron Borges, Kafka, Shakespeare, Dostoievsky y Cervantes; no pudieron separar a los contendientes y terminaron acuchillados. La pesadilla se hizo intolerable. Sintió un fuerte dolor en los pies, le apretaban los zapatos; un niño cruel le arrancaba las alas; un dinosaurio lo devoraba…
Cuando despertó, la pesadilla todavía estaba allí, pero se había integrado con la realidad y se parecía demasiado a lo que su abuelo viviera en Auschwitz.
—¡Arriba, vago! —dijo su madre—. Ya es hora. No remolonees. La fábrica te espera. No olvides nunca que el trabajo te hace libre.
Pensó que no era el mejor momento para una ducha y salió de la casa, empapado en sudor. Tardó unos segundos en advertir que el 1 de enero no se trabaja, que su madre había muerto hacía siete años, que él estaba desocupado. Quiso volver sobre sus pasos y no pudo.
—Una vez que el ciclo se pone en marcha —dijo una voz invisible—, no se detiene.
Recordó, demasiado tarde, que ese comienzo se parecía demasiado a todos los anteriores y que le quedaba todo un año para olvidar, quedar virgen y repetir la experiencia. ¡Cómo me gustaría ser Gregor Samsa!, se dijo, y morir aplastado por un misericordioso chancletazo.

Sergio Gaut vel Hartman

2 comentarios:

Andrés J. dijo...

Gigante. Me parece un cuento de los más elocuente, sinceramente me alegro mucho de poder encontrar contenidos así en un medio que creí de lo más funebre. Internet.

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Un interesante comentario, Andrés J. Reflexiono: ¿es el medio (Internet) algo diferente que los seres humanos que lo usan? La herramienta estaba allí cuando despertamos, como el dinosaurio de Monterroso. Y dependerá de nosotros que la usemos para crear o matar, divertir o aburrir, crecer o meternos en el hoyo que previamente cavamos. Este cuento "depresivo", por ejemplo, probablemente recorra el mundo, junto con tu comentario y otros que se sumen, y es posible que el aleteo de la mariposa (la de Chuang Tsú, la misma que siempre se menta) produzca un tsunami en las costas de Bolivia o en las de Luxemburgo, ¿cómo saberlo? Somos ls únicos (los escritores de imaginación) que podemos crear orillas donde no hay bordes y elevar desiertos en medio del océano. Internet es el vehículo y (una vez más) podemos volcar o llegar a destino: depende del que conduce.