jueves, 23 de setiembre de 2010

Acoplamiento cósmico - Antonio Mora Vélez


El pordiosero se había acomodado en un rincón del kiosco de las retretas y se había cubierto con periódicos, en uno de los cuales era visible la información acerca de las extrañas visiones de objetos voladores denunciadas por habitantes del condado.
Arriba, en la astronave, Sharon preparaba la operación contacto; ajustaba para ello la piel de Elián, la voluntaria escogida para la experiencia. Elián era de piel oscura, como todas las expedicionarias del planeta Tucán de Proteo.Sharon le decía a Elián: “Es fuerte aunque magro; bello, no obstante la mugre, y su mirada es triste como la de los pensadores de Triel”. Elián miraba también al pordiosero y decía: “Tiene las sinuosidades pronunciadas, precisas para un buen acoplamiento”. Ambas dejaron escapar una sonrisa.El pordiosero dirigió su mirada hacia el techo y vio cómo se coloreaba de anaranjado y todo el espacio alrededor se iluminaba como si fuera de día. Se levantó asustado y trató de correr pero un concierto de voces dulces lo detuvo y pudo más su natural atracción hacia lo desconocido.Sharon le dijo entonces a Elián que el terrícola estaba listo para el cubrimiento. Entonces una nube de luz brillante envolvió al pordiosero y lo hizo sentir como si su cuerpo copulara con el aire y fue tal el éxtasis que se quedó dormido sobre el piso, ajeno por completo el ruido de las gentes que se arremolinaron en el lugar para indagar el origen de las luces.

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