martes, 27 de julio de 2010

El sacerdote - Camilo Fernández


En cuanto el viejo sacerdote recibió la noticia, sus ajadas facciones se tensaron. Frente al maltrecho soldado, intentó digerir la bofetada de realidad. El enemigo se encontraba a las puertas de la ciudadela y las fuerzas del Cacique nunca llegarían a tiempo.
Conocía su destino. Con voz calma profirió una orden al soldado. En cuanto el guerrero se alejó a paso largo, giró hacia los cinco jóvenes sacerdotes que lo esperaban preocupados.
Las órdenes fueron precisas. Cuatro de los religiosos se alejaron en busca de diferentes grupos. Vírgenes, nodrizas, científicos y esclavos aguardaban atemorizados. El quinto hombre se arrodilló ante la experiencia en busca de la indicación final. Escucharla provocó un vacío en su interior. Reclutar un grupo de esclavos y destruir todo lo que no pudieran cargar.
Con escasa escolta militar y respetando la jerarquía de cada grupo, los habitantes de la ciudadela se alejaron rumbo a la selva utilizando el puente secreto. Desde lo alto, el anciano sacerdote recorrió con la mirada. Suspiró débilmente y se dirigió hacia su protegido exigiéndole que se encargara de guiar el grupo.
Sin mediar saludo, el anciano le dio la espalda y caminó lentamente hacia las puertas de Machu Picchu.

Tomado de http://2centenas.blogspot.com/

1 comentario:

Patricia dijo...

Cualquier parecido con la realidad... a quién se lo reclamamos?