martes, 20 de abril de 2010

Voz del cuerpo - Mónica Sánchez Escuer


La boca de mi sexo busca en el aire algún aliento. Intento distraerla pensando en la canción que acompaña las alcohólicas sonrisas que amueblan el bar, pero el ritmo de la música acelera su pulso. Palpita. Me obliga a mirar de mesa en mesa, de cuerpo en cuerpo. Un hombre me sonríe al otro lado de la barra. Levanta la copa. Un suave tambor golpea mi carne por dentro y la enrojece. Él comprende, se pone de pie y avanza hacia mí. Mis ojos fijos en las faldas y pantalones abultados que una rumba zarandea pretenden ignorarlo. Pero el hombre no se detiene; parece adivinar la contienda que me aturde. Se acerca. Algo me dice. Puedo oler el tequila que navega por su sangre. Como una llama sobre licor derramado, mi sexo corre por toda la piel y la enardece. Yo intento ocultarlo pero mis álgidos gestos no son suficientes: sin mucho esfuerzo, él toma mi mano y me conduce al rectángulo de duela donde decenas de pies se arrebatan el espacio. Los acordes del piano nos sueltan los pasos. La clave cubana mueve mis piernas sincopadas, las suyas me siguen con un ritmo perfecto. Mis hombros se relajan. Él se aproxima. Su mano, con una firme caricia circular, sostiene mi espalda que se empeña inútilmente en alejarme de su pecho. La pena y la razón me abandonan en un golpe de pailas. Un merengue ondula nuestras cinturas y las empalma. Mi sexo siente en el suyo el latido del bajo, babea, me ensordece. Un bolero nos cambia el ritmo: mi cuerpo parece mudarse a su cuerpo en la lentitud de un giro. El hombre me mira y sonríe. Le pregunto su nombre. Él acerca sus labios, me deja un hilo de letras en la boca, el sabor de su voz, y se retira. Lo veo salir del bar solo, sin prisa. Una lágrima ácida me escurre entre las piernas.

3 comentarios:

Dirección de Cultura - Biblioteca del Congreso dijo...

Excelente cuento,Mónica,el manejo del lenguaje que crea un clima erótico y afixiante. Imágenes muy alejadas del lugar común, frescas por lo propias y candentes. Felicitaciones.

Fogel dijo...

Interesante. Mucho. Habrá que leer más, para poder opinar. Se traba un poco en algunas partes...pero igual está bueno.

Salúd

Ramón Arbe dijo...

Tan solo entrare a tomar una copa, antes llegar y derrotarme en ti.
Tan solo para recordar, el tiempo de los sonidos, que apresaban el ardor de nuestros cuerpos.
He tomado más de un tequila, he bailado, como lo hacíamos antes, conteniendo y compartiendo el aliento, girando locos, apretados, devorando nuestro espacio, frotándonos.
Te he visto al final de la barra, deseando perderte en mí, saborear el licor de mis venas, y me he dejado abrazar, me he dejado sentir, tu latido me llamaba, inflamaba la sangre de mis pantalones.
Te he dicho “bailas”, y me he visto otra vez, compartiendo las estrellas, entregado a tu cuerpo, a tu piel, a toda tu piel, a tu falda, a tu pecho, a tu lengua, a tu espalda.
Se nos ha detenido el tiempo.
Hasta que ha decidido volver, derramando una lágrima en mi vientre, recordándome tus lágrimas y tus piernas, recordándome que no eras tú, que tú esperabas.
Voy a tu cuerpo, solo, sin prisa, con dos tequilas de más, después de deletrear tu nombre, a modo de dedspedida, con el deseo entre mis piernas, de nuestro primer baile.
Aunque no haya sido contigo.