domingo, 30 de agosto de 2009

Condena - Esteban Dublín


Una turbamulta de indignados intelectuales irrumpe en la sala en la que usualmente un par de jueces absuelve o condena a todo aquel que expone sus textos al público. Claramente, el número de encolerizados a los que han destrozado con sus ácidas críticas supera por amplio margen a los que han sobrevivido a su exigente lectura. Dolida en su ego y con sed de venganza, la multitud arremete contra los jueces con furia y los conducen amenazados hasta un lugar terrible, a un terreno inhóspito y aterrador, a un infierno que ninguno de los dos habría imaginado jamás: allí los libros no existen, ningún tipo de escrito tiene cabida y no hay rastro de publicación alguna. Abandonados, condenados a la ausencia de literatura, la locura se ha apoderado de ellos. Y muchos dicen que, tratando de evocar a Joyce o a Faulkner, agonizan buscando una letra como si fuera un oasis.


Tomado de: http://estebandublin.blogspot.com/

2 comentarios:

Daniel Frini dijo...

Muy buena metáfora. He conocido gente que vive en infiernos así, y ni siquiera se da cuenta.
Felicitaciones, Esteban.

Reyna Hernández Haro (México, 1980) dijo...

Me parece un texto notable. La crítica matizada con un lenguaje literario. Sobresale en su escritura.