El Amante - Esteban Moscarda



Un hombre camina por una acera gris. En su mente la Locura toca un órgano barroco y su música inunda la materia gris, el complicado laberinto de neuronas y surcos. Sus ojos queman, como dos soles, y el aire se rinde. El hombre camina con paso tranquilo, aunque neurótico, y piensa sin pensar. Una obsesión lo agobia, lo aplasta: cree que su mujer lo engaña. Y es por eso que va caminando por una acera gris, de esas que están en barrios lejanos, silenciosos, y que parecen cielos de tormenta, en dirección a su casa. Entre sus ropas oculta un cuchillo, y el cuchillo sueña con sangre.
Cuando llega a su casa confirma sus sospechas pero no puede hacer nada: el amante es el mismísimo Demonio: un ser mitad hombre, mitad bestia, un ser lúbrico, unos ojos que lo derriten.
Y lo único que puede hacer, mientras esos ojos parecen invitarlo, es hundir el cuchillo en su propio corazón...

1 comentarios:

Fraga dijo...

muy repetitiva la palabra "gris"

un cuchillo que "sueña"? no era mejor anhela, desea???